SEGURIDAD NACIONAL

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Como han recordado diversos referentes, entre ellos el Juez de la Corte Suprema de la Nación Eugenio Zaffaroni, desde 2003 se ha producido un notable descenso en los homicidios dolosos. Estos actores simplemente repiten información sin sustento con el objetivo de establecer efectos de verdad.

Durante la década de 1990, Argentina contaba con una tasa de homicidios que oscilaba alrededor de 7,5 homicidios cada
100.000 habitantes, cifra que no se podía considerar elevada en la comparación mundial y mucho menos con el resto de América Latina. Luego, hubo un fuerte aumento durante los primeros años del nuevo siglo, situación esperable dada la situación económica y social, con rasgos anómicos, de ese período, cuyo punto más álgido fueron los sucesos de fines de 2001 que provocaron finalmente la renuncia del presidente Fernando de la Rúa. A  partir del 2003, la tasa comenzó a disminuir  ostensiblemente, estableciéndose en un nivel incluso menor al registrado en la década anterior, cercano a los 5,5 homicidios cada 100.000 habitantes. Esto valores se encuentran  muy por debajo de los observados en países como Brasil (21 homicidios cada 100.000 habitantes en 2010) y en un nivel similar a los Estados Unidos aunque todavía lejos de los países más ricos de Europa.

En el último Informe de Estadísticas Vitales presentado, correspondiente al año 2010 (los datos de 2011 estarían disponibles a fines de 2012) se registraron 318.062 defunciones. Los homicidios, ascendieron a 1.869. Las muertes por diabetes mellitus fueron 8.069, más de cuatro veces más. Más de 58.000 personas murieron por tumores malignos y más de 48.000 por enfermedades del sistema respiratorio. Por no hablar de las muertes por enfermedades del sistema circulatorio que se llevan casi 100.000 personas por año. En lo que respecta a las defunciones por accidentes de tránsito,  Argentina efectivamente tiene mucho para mejorar, ya que se llevó casi 5000 personas en 2010, un número alto a nivel mundial, teniendo en cuenta la población del país. Sin embargo, no cuenta con el misma relevancia en los medios de comunicación. Incluso hay más suicidios y muertes por trastornos mentales que homicidios en nuestro país, pero de los que poco se dice.