Ramón L. Falcón y Simón Radowitzky

bomba

14 – noviembre – 1909

El entonces jefe de policía coronel Ramón L. Falcón, meses después que reprimiera brutalmente la manifestación obrera del 1º de Mayo, muere en Buenos Aires junto a su secretario en un carruaje que lo transportaba. Es que Simón Radowitzky había corporizado la violencia de los de abajo al matarlo de un preciso bombazo, por ser el responsable de la más grande tragedia obrera hasta ese momento de nuestra historia social.

La policía montada al mando del comisario Jolly Medrano, después de que sonara el clarinazo de ataque ordenado por el propio coronel Falcón, se lanza sobre las columnas obreras en la Plaza Lorea, al estilo de los cosacos que atacaban concentraciones de famélicos proletarios en San Petersburgo o en Moscú. En la historia de las represiones obreras, la del coronel Falcón quedó como una de las más  cobardes y alevosas. En un primer momento se cuentan treinta y seis charcos de sangre. Para explicar el drama, el militar traerá el argumento que luego será recurrentemente empleada en la Argentina: le echa la culpa a los “agitadores”. Seguirán días de paro general proclamado por la FORA que tendrá un desarrollo muy violento. Esos días continuará la brutal represión y se seguirán sumando los muertos.

 

“Traigo aquí para Simón
este manojo de flores,
del jardín de los dolores
del alma y del corazón:
traigo para aquel varón
valiente y decidido,
este manojo que ha sido
hecho con fibras del alma,
en un momento sin calma
de rebelde convencido.”

 

Cantaba el payador Manlio por la década del veinte.
Con la muerte del coronel Ramón L. Falcón, nació un héroe y mártir popular.
Ese joven judío de apenas 18 años, obrero metalúrgico, esperó al coronel, jefe de la policía represora, y puso fin a la vida del orgulloso militar que era todo un símbolo para los hombres de uniforme: Falcón había sido el cadete número uno recibido en el Colegio Milita. Simón trató de suicidarse pero fue capturado, condenado a muerte y luego, como era menor de edad, a prisión perpetua a cumplir en el penal de Ushuaia, con el agravante de que cada año, en oportunidad de cumplirse cada aniversario de su atentado contra Falcón “deberá ser llevado a reclusión solitaria a pan y agua durante veinte días”, como dirá la sentencia.