LA TELE Y EL FISCAL LES HICIERON EL BOCHO

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“Harta frecuencia”, diría un trasandino. “Alta rotación”, se dice en las radios cuando una disquera paga para machacar con un tema musical. Se trata de repetir algo en forma exagerada, hasta el cansancio o hasta fijarlo en el cerebro del oyente. Es la conocida táctica de Voltaire en lo que ahora se llama marketin; y que Goebbels, el de Hitler, sintetizó para regocijo de Lanata: “Miente, miente, miente, que algo queda”.

“Picarle la saviola; hacerle el bocho; comerle el cerebro”. Una acción que causa más efecto cuando menor es la capacidad intelectual del sujeto pasivo sobre el que se opera. ¿Te acordás de los que pasaban días y noches en una acampada contra el gobierno, hace diez años? (¿eran docentes?). Refugiaron ahí a cuanto leso y borrachito andaba por la calle, para repiquetearles consignas y cuestiones que ni entendían; hasta que un pobre hombre (que todavía está internado) entró por el aro: Trabajaba en El Tehuelche, de Costa, (¡Ops!) y de allí sacó un camión, recorrió más de tres kilómetros por la ciudad (varias calles de contramano), atropelló autos, hirió gente, llegó a la esquina de 25 de Mayo y Maipú, y lanzó el vehículo a gran velocidad contra la casa de Kirchner que era el Presidente. Gritaba como un loco, salvó la vida y se lo llevaron en cana.

Hace unos días, después del repiqueteo periodístico, que por interesados políticamente, por mercenarios, o por simples boludos, repitieron rumores y mentiras del fiscal y su troupe en la “búsqueda del tesoro”. Dsde la tele les hicieron el cuento a un par de lúmpenes, de que alguien podía saber algo sobre el paradero de la “quimera de oro”, que terminaron secuestrando y golpeando cobardemente a un pobre desgraciado que ligó sin comerla ni beberla.

La irresponsabilidad de una recua, turba, o masa, es inaceptable aunque lógica cuando hay poco seso; pero la irresponsabilidad de los medios de comunicación y sus “trabajadores” es supina.