LA RESISTENCIA. Por Carlos Barragán

Carlos BarraganHELIPROSUR

Ellos han sido brutales, sádicos, voraces. Nosotros aguantamos. La Resistencia no lo dice, pero tácita y estratégicamente es una resistencia pacífica. Paciente. Ellos nos han perseguido, nos han empobrecido enfriando nuestras casas, rompiendo nuestras parejas, dejándonos sin asados, con pocas alegrías. Y nosotros aguantamos, en paz, y también expresándonos: puteándolos fuerte y pidiéndoles que dejen de hacer lo que hacen. Lo primero es lo menos inútil. Ellos abusaron de todas las herramientas de las que dispusieron: el dinero, los jueces, la violencia, los periodistas roedores. Nosotros achicamos los gastos, fuimos presos y nos informamos haciendo malabares. Tuvieron tanto apoyo de parte del poderoso beneficiado como del cínico miserable. Los bancó el odio del mediocre y el egoísmo del ignorante. Los soportó la ilusión del crédulo y el distraído. No hubo una sola virtud en ellos ni en los que los sostuvieron. Nosotros anduvimos perdidos, pidiendo ayuda de nuestros representantes que estaban perdidos. Porque nos parecemos a quienes nos representan. Y aguantamos la fuerza arrasadora, la fuerza que nos arrasó, nos lastimó, y nos dejó vivos con marcas que son aprendizajes imborrables. Tuvimos mucha bronca y se nos fue pasando. Ellos tuvieron mucha saña y se fueron gastando las crueldades. Sus socios ya no les tienen confianza. Nosotros ya sabemos que son vulnerables. Aprendimos que toda fuerza es circunstancial, aunque el poder sea permanente. Escribo y describo en pasado porque son las ocho de la mañana, y desde las cuatro que no puedo dormir. Creo que mi insomnio es una especie de entusiasmo por saber que ya empezaron a irse. Por saber que ya empezó su final. Por saber que Macri no se va a ir en helicóptero, pero que después de entregrar el mando se tomará un avión y no va a volver. No por miedo a un atentado, sino por miedo a que lo escupa un caddy en el campo de golf, o un mozo en Recoleta. Se están yendo y nos dejan otra vez un futuro incierto. Un futuro que no será como este presente y eso ya es suficiente para querer festejar. Aunque pasemos lo que les resta con más golpes y más pobreza. Veremos más destrucción y más cinismo. Porque las bestias malheridas se convierten en monstruos rabiosos. Por miedo. Porque ahora el miedo lo tienen ellos.