La guerra continúa

Clausewitz

Escribe Joaquín Arroyo: 

Recuerdo que El General, citando al filósofo y militar alemán Carl von Clausewitz, decía que “la guerra se gana, no cuando se mata más, sino cuando le quitamos al enemigo la voluntad de luchar”. El peligro está en la posibilidad de que el enemigo nos quite a nosotros nuestra voluntad de luchar. Y la consideración de esa idea, nos lleva a pensar en las batallas culturales de esta “guerra civil fría” en que el pueblo argentino está inmerso y no advierte ni quiere. El neoliberalismo, la derecha, las corporaciones, la oligarquía, o como quiera llamarse al establisment, lo establecido,que hemos heredado y trata de seguir dominando, hace una interpretación conveniente e interesada (y la difunde por los innumerables medios del monopolio Clarín y sus lacayos) de de los hechos y temas de la política y la sociedad argentina. Eso es lógico y hasta correcto desde el sentido común imperante; la que no veo ni lógica ni correcta, es la actitud de nuestros propios periodistas, medios y compañeros que naturalizan el discurso del enemigo y los repiten sin analizar. Por ejemplo, que los resultados de las elecciones para cargos legislativos del 27 de octubre fueron una derrota aplastante para el Proyecto Nacional, o poco menos. Por lo menos, además de las elucubraciones sobre el comportamiento del electorado en comicios de medio tiempo, cuando no se elige un gobierno; la influencia del relato hegemónico, etc, etc; la gente tiene que saber el alcance de la cuestión: no existen hechos sino interpretaciones, decía Friedrich Nietzsche. Simplemente comparemos los resultados de 2013 con los bien próximos de 2009, cuando se votaba prácticamente lo mismo (legisladores representando dos modelos de país); hace 4 años, el Frente para la Victoria perdió en los cinco distritos más importantes; en Capital Federal y Córdoba, lejos, cómodos y calentitos; en Santa Fe, con el pavo de Binner; y en Buenos Aires, perdió con ¡De Narváez! (¿Dónde estará?), llevando en el primer lugar de la lista al mismísimo ¡Néstor Kirchner!, de segundo a ¡Scioli!, y tercero a… ¡Massa!… Y si agregamos que el FPV sacó casi el mismo porcentaje en las dos elecciones (no se perdieron votos), creo que tenemos suficientes argumentos como para no comernos la operación mediática… Y recordemos cómo el Proyecto aplastó (en este caso sí, bien usada la palabra) al neoliberalismo y a los menemistas, un par de años después. No debemos entonces, participar del derrotismo disfrazado de análisis imparcial o inteligente como tantos periodistas y opinadores en general; salvo que resultemos ser pequeñoburgueses con complejo de culpa que creen que son nacionales y populares y se achican al primer petardo; lumpen progresistas que se creen más importantes que el Proyecto… o simplemente que nos doblegan con el bombardeo mediático, porque estamos perdiendo la voluntad de luchar.