ESCUPIENDO EN EL VIENTO

 

 

Viudas

 

ESPINA ECHADA

 

“¡La fiestita terminó!”, celebraba Mirta Malena Espina, La Negra, festejando los despidos que ordenó su jefe, el senador Eduardo Costa, hace unos meses en la provincia.

Suele decirse, de las gorilas odiadoras: “si se muerden la lengua caen fulminadas”; de las boconas: “el pez por la boca muere”; a las que se creen dueñas de la verdad: “no hay que escupir para arriba”; a las violentas: “quien a hierro mata a hierro muere”; a cualquiera: “a toda chancha le llega su San Martín”. Hay tantos dichos y máximas adecuadas, como casos y circunstancias; la cuestión incuestionable, verdad comprobada, dice: “las mercenarias que operan arteramente a favor del neoliberalismo macricostista, viles forras, contra los modelos nacionales y populares, reciben por parte de sus patrones, el trato acorde con su propia ética”.

Las “defensoras de trabajadores” como Muñoz, Taberne, Lobo, la Chana Vargas, y toda la banda que convirtió a nuestro canal 9 en el hazmerreir de los telespectadores, llevándolo al peor momento de su historia con el papelón de la pantalla reducida por un cartelón negro con reclamos sectoriales en complicidad con el sindicato; las “denunciadoras de injusticias” como la parejita de la fm Nius; y el resto de las “periodistas indignadas”, han sido incapaces de reclamar, denunciar o tan sólo solidarizarse con la compañera Mirtaa Espina que ha sido despedida, como a otros 500 trabajadores de su conchabo en la agencia Télam, por el gobierno nacional; y tal como a los obreros de YCRT y los por ahora más de cien mil en el resto de la administración del neoliberalismo.

“La MUS se quedó musa”, se repetirá la querida Negra preguntándose también por los correligionarios radicales, mientras se prepara para reanudar sus tareas en el Consejo Agrario Provincial, esperemos.

ESPINA ZUVIC