El “Pipi” en la Red

Las Patas de la Sota

PIPI MUÑOZ

Nacido en Buenos Aires, Oscar “Pipi” Muñoz quería ser locutor en su pago, pero fracasó a causa del rechazo porteño a los “zezeozoz” ante el micrófono. Gracias a la dictadura militar, como “hombre del Proceso”, fue director de Nacional Gregores. Fiel al fascismo que ejercía, le gustaba rayar con un clavo los discos prohibidos por sus amos. Luego, el soberbio se volvió alfonsinista. Cambió el viento y se trasladó a Río Gallegos a trabajar en el bloque de la UCR. Obviamente terminó echado, y pidió ayuda al kirchnerismo y pasó a la Dirección de Prensa e hizo un olvidable programa de televisión para Rudy Ulloa. Mientras, se arrastró lo suficiente para pasar al canal 9; allí estuvo hasta que fracasó nuevamente y volvió a Prensa. Ocioso en el trabajo, un amor virtual en internet lo llevó a EE.UU., abandonando aquí a su esposa y dos hijos. Allá vivió 2 años y lo deportaron por “ilegal”; sin apuros financieros ya que el corrupto cobraba en la Provincia (sí, todos los meses le depositaban el sueldo). De vuelta, compró un espacio en radio Cooperativa y poco duró: se pasó de gorila y los rajaron. En esa época era un paciente ambulatorio del Salud Mental, con Luís Mendoza, Mirtha Espina y otros (que ya engrosarán la lista de biografiados). Gracias a su amistad con la Blanco, Hugo y Polola Peralta, integró un  de TV destinado a hostigar a La Cámpora y al kirchnerismo en general. Veterano mercenario, supo acordar con el intendente Cantín: le ponían buena plata para “periodismo independiente”, esto es, hablar mal de todos menos de Cantín. Por interna familiar, Gaby Peralta determinó que saliera del aire. El Pipi se dedicó a esperar la jubilación en el delicado grupo de radio News, operando para Costa y Macri por muy buena remuneración, pregonando “votar por el cambio”. Y aún no se le ha caído la cara.