BIZARROS Y BIZARS

Por Andrés Bilbo

En euzkera, la milenaria lengua de los vascos, la palabra “bizar” significa barba… La barba era una característica de los “gudari”, soldados; a punto que a los vencidos les cortaban la “bizar”, la barba, como gran humillación; de ahí el dicho vasco: “Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”; el vecino era el

prisionero que estaba a su lado, y el corte era en seco. Por esto, a pesar de rebuscadas justificaciones de algunos vascófobos como el lingüista español

Colominas, deducimos que el origen de la palabra “bizarro” es euzkera; así como “bigote”, en este latín tardío que es nuestro idioma no viene de esa raíz como “mostaccio”, italiano; “moustache”, francés; sino de los bárbaros invasores de la península ibérica, que en un anglo antiguo solían repetir: “¡Bi goth!”, ¡Por dios! (bi y no by, que sería “bai”), y usaban una brocha de pelos bajo la nariz. Esto llevó a los indígenas íberos a identificar a estos bigotes, con el godo invasor y su muletilla… Tal vez dirían entre ellos: “… vino un bigot de esos, a llevarse…”, o algo así.

El significado de “bizarro” es valiente, gallardo, generoso, osado; atributos que en la Edad Media eran deseados en un buen soldado; o como nuestra bandera que “llena de orgullo y bizarría, a San Lorenzo se dirigió triunfal…”. Todo otro significado que la tilinguería y la ignorancia le adjudica a la palabreja, es falso, mendaz y bastardo, ya que proviene de una mala traducción del inglés “bizarre” (extraño o excéntrico) y la penetración y colonización cultural (desde aquel “mundo bizarro de Súperman” en las revistas “mexicanas” de los sesenta”, hasta la repetición mediática de la errónea utilización del término).