ACTUALIZACIÓN DOCTRINARIA DE LA DERECHA (Clase N°2)

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El Kirchnerismo como la Tercera Tiranía (II)

La actualización doctrinaria continúa hoy en su segunda clase con algo que la derecha tenía bien escondido hasta entrada largamente la etapa democrática. Les faltaba encontrar la oportunidad y Jeremías Moreno nos explica cual fue y cuando comenzó Para no dejar de leer.

El Discurso Libertador

Por Jeremías Moreno

Clase N° 2: Sesenta años después: el reverdecer del discurso libertador

Si bien con la restauración democrática en 1983, y con el discurso de la “lección aprendida” después del horror vivido desde marzo de 1976, la llamada antinomia peronistas – antiperonistas, había quedado saldada por la antinomia Democracia o Dictadura; el “pacto” implícito significaba que: gobierno legalmente elegido por vía de las urnas, y la oposición democráticamente elegida, jamás iban a tirar de la cuerda que hiciera peligrar las “instituciones”; el balcón de semana santa de 1987, mostró cómo gobierno y oposición cerraban filas ante los planteos carapintadas.
Este pacto de “gobernabilidad” implicaba también la consolidación de un modelo bipartidista en el que radicalismo y peronismo se turnarían en el gobierno. Por lo tanto la sociedad creyó saldada la etapa de las “viejas antinomias”, cuando en realidad persistían en forma larvada.
Más aún, durante la década menemista, que al son de la marchita privatizó todos los recursos estratégicos del estado; incorporaba como funcionarios “mimados” por el gobierno a connotados gorilas como los Alsogaray,  padre e hija; mientras instalaban un discurso de demonización de lo público, persuadió a muchos sectores medios no propietarios, e incluso asalariados, a rechazar toda intromisión del Estado, y que se creyeran también amenazados por la voracidad fiscal. No en vano Bernardo Neustadt lograba movilizar y convocar a una Plaza de Mayo, la “Plaza del Sí”, en apoyo a Carlos Menem, quien para demostrar que ya no existían antinomias y que el peronismo estaba domesticado, se abrazaba al almirante Isaac Rojas, “héroe gorila” del ’55; y, es más, iría al velorio del viejo “libertador  antiperonista” cuando este crepó.
Durante casi 25 años desde Alfonsín a esta parte, las “antinomias” habían desaparecido, y hasta algún comentario de tono antiperonista o antipopular era visto como una frase poco feliz, y un político con aspiraciones se cuidaba mucho en caer en ese tipo de expresiones. Pero ¿qué sucedió para que violentamente haya reaparecido un discurso de hace sesenta años y que considerábamos extinto?
Este “reverdecer” del discurso opositor a los dos primeros gobiernos de Juan Domingo Perón, lo podemos marcar claramente a partir del llamado “conflicto del campo” contra el gobierno de Cristina Fernández, donde los medios de comunicación y especialmente la televisión jugaron un rol importantísimo, transformando a desconocidos dirigentes en ídolos populares, “presentado los reclamos contra las retenciones no como lo que eran –la defensa de las ganancias de un sector favorecido como pocos en los años recientes- sino como la intromisión del estado en un ámbito de debía  serle ajeno”,  tal como bien lo caracterizó Eduardo Jozami en su libro “Dilemas del Peronismo. Ideología, historia política y kirchnerismo. (E. Jozami  Pág. 142)
A partir de allí, los medios de comunicación y los dirigentes políticos de la oposición regresaron a los viejos tópicos antiperonistas, a saber, el peronismo, es asociado a la violencia, la arbitrariedad en el ejercicio del gobierno, a la innecesaria división de la sociedad. Entonces, cuando la Sociedad Rural y sus “socios menores” de la mesa de enlace se subieron a las rutas a cortar el tráfico y desabastecer a las ciudades como se jactaba Buzzi el de la Federación Agraria, todo con el beneplácito de las cadenas televisivas que veían este locaut patronal como la “huelga del campo”; entonces, cortar ruta era “hacer patria”, en cambio cuando las cortan trabajadores o piqueteros, piden desalojos y ponen el grito en el cielo.
A propósito de esto una pequeña digresión: recuerdo una “producción periodística” hecha por el ciudadano “Chanto” para Telenoche, que se subía a una ambulancia en una oportunidad en que había un acto masivo de la CGT; la síntesis final del “informe” era que si esa ambulancia llevaba a una persona en grave estado, demoraba mucho en llegar a una clínica poniendo en peligro una vida. Bien, en los días de la “rebelión del campo” ocurrió que en una verdadera emergencia: en un corte de la ruta 8, en la ciudad de Canals, Córdoba, las crispadas bases de la mesa de enlace no permitieron pasar una ambulancia con un paciente que necesitaba urgente atención; como era previsible la historia concluyó con un muerto y con un silencio absoluto de los grandes medios, incluido Santo Biasatti, que en su momento se preocupo “de los rehenes de la sociedad”.
Regresemos al  viejo discurso libertador; a partir de allí se había desbocado, y todos sin pudor lo esgrimían; un año antes, en el 2008, el nuevo intelectual orgánico de la derecha argentina, había escrito en el diario La Nación, que  “una tiranía puede instalarse por decisión popular”, el autor de la memorable frase no era otro que Marcos Aguinis, que en su Córdoba natal frente a un auditorio compuesto por  “preocupados hombres de campo”, los instaba a la desobediencia fiscal, dejando otro frase memorable: “el evasor es un hombre que está en la resistencia”  (Telediario Digital 7/8/2009)
Es a partir de allí que las expresiones antipopulares, y hasta golpistas lisa y llanamente, fueron restableciendo aquel viejo discurso de los años cincuenta teñido de un gorilismo recalcitrante y enceguecido. Es el punto de inflexión donde ante la incapacidad de la oposición política, los medios (diarios, radio y televisión) asumieron el rol de Partidos Inorgánicos de las clases dominantes ante el fracaso de arco político opositor al kirchnerismo, llegando incluso a plantear el deseo por parte del  diario La Nación de que se conforme un “partido del campo”.
Los resultados electorales posteriores mostraron que el pueblo quiere otra cosa, y que la  representación parlamentaria por corporaciones es algo más propio de un sistema fascista que de un orden democrático.
Conclusión de la clase de hoy: es que cuando se tocan los intereses de las clases dominantes en este país, ya se comienza a hablar de autoritarismo, de arbitrariedades del gobierno y ya la democracia empieza a estar en peligro de tiranía y es entonces cuando reaparece ese viejo discurso libertador.