EL EXTRA MÁS PRESTIGIOSO

De Capítulos Prescindibles del libro inédito “La Patagonia indeleble” (Título provisorio)

Por El Róber Arizmendi

— Decime, che, entre nosotros… ¿Actuó Kirchner en la película? —me preguntó en voz baja, mientras tomándome de un brazo y apartándonos del grupo, nos sentamos a tomar un café… Héctor Olivera dirigió la emblemática película “La Patagonia rebelde” que relata la gesta de los obreros patagones y la matanza por parte del ejército en Santa Cruz durante las huelgas de los veranos de 1921 y 1922. Obra con un éxito grandioso que se estrenó en 1974 y poco tiempo después fue prohibida su exhibición, perseguidos los que participamos en ella, y a pesar de todo o tal vez por eso, es un film muy premiado en el exterior, y el que más público ha convocado en nuestro país hasta convertirse en leyenda.

En su momento, fui el enlace político entre la productora y la Provincia, por encargo del gobernador Cepernic: “Para abrir puertas y convocar colaboración en las distintas localidades donde se filme… y para controlar que los actores y técnicos no se propasen con las muchachas en los pueblos, se vayan sin pagar de los negocios, y esas cosas”, tal como me instruyó don Jorge.
Cuando comenzó el trabajo me incorporé a la producción en Puerto Deseado, y ya desde un primer momento, nuestro amigo Osvaldo Bayer nos presentó, entablamos una relación muy apreciada con Olivera, quien me invitó a participar en el filme interpretando el papel de un cowboy bandolero de Arizona exiliado en estas tierras, Frank Cross; por “avoir le physique du rôle”, me dijo.
Precisamente, diez años después lo encontré en una reunión y me presenté con él:
— Hola, Héctor, soy Frank Cross.
— Pero… Claro, sos vos… ¡Siempre me he acordado de vos! —y entre sorprendido y asustado me contó que le habían dicho que yo estaba muerto, víctima de la dictadura. Cosas de aquellos años…

Don Jorge Cepernic, gobernador de Santa Cruz 1973/74

Desde que se generó la leyenda de “La Patagonia…” el director asegura que Néstor fue “extra” en el film. En la inter-redes flotan un par de fotos que “documentan” las escenas donde aparecería Lupín. Aunque el sindicato de extras lo haya desmentido en su momento, dando el verdadero nombre del actor al que se lo confunde con Néstor. Aún así la tilinguería nacional se resiste.
En realidad la presencia del líder santacruceño es un invento de Osvaldo que lo mencionó en un reportaje; así lo explica la página web de la mismísima Agencia Telam: “… Alguna vez Bayer lo contó en un reportaje, varios medios lo repitieron pero aun nadie ha podido encontrar la escena en la que el ex presidente Néstor Kirchner aparece como extra de La Patagonia Rebelde. En Internet, más precisamente en Youtube, se ha difundido una escena en la que un hombre delgado de prominente nariz, con gorra, aparece cantando fervorosamente con otros personajes anarquistas. Esta escena fue rodada en interiores, y como ya hemos aclarado al hablar del rodaje, todas las escenas de este tipo se hicieron en los estudios Baires de la localidad bonaerense de Genera Pacheco. En este caso, la asociación Kirchner-Patagonia-1973-Película queda totalmente descartada. Sí es probable que Kirchner haya participado en algunas de las escenas de manifestaciones rodadas en Rio Gallegos, pero no así las de Rio Turbio”. Se puede leer en: (http://www.telam.com.ar/…/4-la-patagonia…/19-la-pelicula o https://www.nodo50.org/exilioargentino/?p=142).

Deliberada e inexplicablemente quieren ver a Kirchner en, Franco Corvo, este actor.

En la Casa Rosada, durante la conmemoración del trigésimo aniversario del estreno del film, desde el estrado dispuesto en el Salón Blanco donde ambos dialogaron ante el público, el director aseguró que Néstor Kirchner actuó en la película, éste ahí nomás le reclamó el pago, y Olivera, productor curtido afirmó, dirigiéndose a los espectadores, que su contador tenía los recibos firmados correspondientes. Una escena inolvidable que pinta de cuerpo entero a los protagonistas: el cineasta que aprovecha la oportunidad de prestigiarse con aquella ahora muy ilustre, supuesta participación; y Lupín, el humorista incurable que, sin confirmar el hecho, bromea reclamando una deuda, chanza que el empresario no deja pasar sin aclarar su situación administrativa.

Osvaldo Bayer, Soriano y Héctor Olivera, festival de Berlín.

— ¿Actuó Kirchner en la película? —me había preguntado Olivera con sincero interés.
Estábamos en Río Gallegos, celebrando y recordando.
— Vos conocías a todos los muchachos de la Jotapé que fueron extras. Tenés que acordarte.
— Te puedo asegurar que nunca actuó. Ni extra, ni bolo, ni nada.
— Bueno… Pero yo voy a seguir diciendo que actuó —me confesó.
— Y… si te conviene… Yo también —le mentí.
— Pero, te acordás bien ¿No? Vos estuviste todo el tiempo con nosotros.
— Te voy a contar, para que veas lo seguro que estoy. Todo el mes de Enero del 74 estuve con la producción, viajando y filmando las escenas de exteriores; y cuando volví, en una reunión de la Unidad Básica me hicieron un duro cuestionamiento por “la frivolidad de pasar un mes entero actuando en una película, mientras los compañeros militaban”. Me defendí, dije que era injusto, y expliqué la importancia del film, las órdenes del gobernador y todo eso. Y no olvidaré que las críticas más duras, con una energía que consideré digna de mejor causa, me las hizo Néstor…
Olivera se quedó pensativo, me miró a los ojos fijamente, y me confió, mientras asentía con la cabeza… muy seguro.
— Envidia, Roberto… Nada más que pura envidia. —y satisfecho, apuró un trago de su café.