SIN LLAVES Y A OSCURAS

Del Cuaderno de Tapas Rojas de Joaquín Arroyo.

Un poema que recitó el inolvidable Julio Muleiro en una peña de amigos; contó que pertenece a Fabián Casas; “La rutina diaria de la vida se enfrenta con la comprensión del infinito al cruzar la puerta de su departamento”, nos dijo.

SIN LLAVES Y A OSCURAS

Era uno de esos días en que todo sale bien.

Había limpiado la casa y escrito

dos o tres poemas que me gustaban.

No pedía más.

Entonces salí al pasillo a tirar la basura

y detrás de mí, por una correntada,

la puerta se cerró.

Quedé sin llaves y a oscuras

sintiendo las voces de mis vecinos

a través de sus puertas.

Es transitorio, me dije;

pero así también podría ser la muerte:

un pasillo oscuro,

una puerta cerrada con la llave adentro,

la basura en la mano.

Julio Muleiro, guitarrero, cantor, poeta, amigo.

La yapa de Fabián Casas: CANCHA RAYADA

Cancha rayada
Caminamos, con mi viejo, por la playa de estacionamiento.
Es un día de calor sofocante,
y en el asfalto recalentado
vemos la sombra de un pájaro negro
que vuela en círculos,
como un satélite de nuestra desgracia.
Una multitud victoriosa, a nuestras espaldas,
ruge todavía en la cancha.
Acabamos de perder el campeonato.
La cabina del auto es un horno a leña;
los asientos queman y el sol que pega
en el vidrio enceguece.
Pero no importa, como dos bonzos
dispuestos a inmolarse,
nos sentamos y enciendo el motor:
Fabián Casas y su padre
van en coche al muere.